martes, 28 de junio de 2011

LA RESISTENCIA. Una unidad táctica de combate contra Inglaterra.







En los días de la reconquista y defensa de nuestras Islas Malvinas, decían los expertos en cuestiones militares que los desembarcos se rechazan antes de que el enemigo haga cabeza de playa.
El sacrificio de Estévez y sus valientes quedó como testimonio del coraje y la voluntad de combate de nuestro pueblo, y esperamos que nos ilumine para no volver a repetir los mismos errores.

Políticamente habíamos perdido la guerra el mismo 2 de Abril cuando no se separó del gobierno a los funcionarios de empresas inglesas que dirigían la Cancillería y el ministerio de economía. Se limitó el conflicto al “teatro de operaciones” definido por el enemigo. Se rechazó las tropas ofrecidas por los pueblos latinoamericanos. En las cárceles había militantes populares y no testaferros de los piratas. Y los centros de detención clandestinos seguían siendo la amenaza omnipresente para cualquiera, sin distinción de ideología, que no se adaptara al “modelo”.
Habríamos triunfado de todas formas si no se hubiera interrumpido la unidad del pueblo y las fuerzas armadas en contra del invasor, superando la resistencia al “Proceso”, ejecutor de la operación de exterminio planificada por Inglaterra para tirar abajo la Argentina industrial, científica y técnica.
Cualquier parecido con la situación actual, no es mera coincidencia.
No se declaró el NO PAGO de la deuda ilegal, colocada en la banca británica que hoy la sigue administrando a través del Barclays Bank.
La promesa de que se iba a seguir pagando puntualmente esa deuda externa ilegal, permitió a la Thatcher la tranquilidad de no tener que correr a sostener la economía de su imperio, que hubiera sufrido si, de esa forma, un golpe decisivo.
No se denunció el Tratado de 1825 ni se expropió las estancias de la Corona Británica en la Patagonia. El Banco de Londres siguió operando y en Punta Arenas, los camiones de la Shell argentina hacían fila para abastecer a la flota invasora, y estas son solo algunas de las razones de la derrota militar de la plaza de Puerto Argentino…

Esa derrota por la que Inglaterra no obtuvo una capitulación en el campo de batalla, se convirtió en una triunfo continental cuando la dictadura de Galtieri, fiel a sus orígenes, reprimió ese mismo 14 de junio, con la saña que la caracterizaba, a los patriotas que en Plaza de Mayo exigían NO RENDIRNOS. Un grupo tan reducido como aquel que bancó a Isabelita, electa por el 63 por ciento del pueblo argentino, el 24 de Marzo de 1976 en esa misma plaza. O el que hoy pelea puerto por puerto esta nueva Vuelta de Obligado. O aquel de bravos del 25 que dejaron su vida en el juramento de defender la bandera de la patria hasta perder la vida, allá en el Estrecho de San Carlos.

Esta operación imperialista se declara a mediados de 1975 como “Misión Shackleton”. Inglaterra ya había sembrado en nuestra patria el virus del golpe de estado del 76. Cualquier semejanza con el actual caso Libio no es mera coincidencia, más si se tiene en cuenta que Khadafi nacionalizó las bocas de expendio de combustible.
Ya no era el Comité de Descolonización quien exigía que se Inglaterra se sentase a discutir sobre la soberanía en las islas. Había un mandato de la Asamblea General de las Naciones Unidas. La ONU y la OEA rechazaron la “misión”. Los nativos de las islas estudiaban en el continente en colegios bilingües y se había instalado un aeropuerto, con estación de YPF, base de LADE (líneas aéreas del estado) y oficina de Correo. El avión sanitario los trasladaba a Comodoro Rivadavia en caso de emergencias.
Aún así, el 3 de enero de 1976 (149 aniversario de la usurpación) el hijo de Lord Shackleton desembarcó en Stanley.
El 14 de enero, en el Palacio San Martín, el canciller Aráuz Castex, ante la respuesta del pirata de que ellos hacían lo que querían en el Atlántico Sur, le respondió: Y nosotros hacemos lo que queremos en nuestra patria, devuelva sus diplomas señor embajador y abandone nuestro suelo de inmediato.
El 4 de febrero, cuando el buque de Shackleton sale con científicos a bordo a comenzar la exploración, por orden presidencial, el destructor Storni lo cañoneó obligándolo a regresar a “Stanley” mientras eran sobrevolados por un avión naval Neptune.
El 17 de marzo, con minoría en ambas cámaras, Isabel Perón obtiene acuerdo legislativo para citar al embajador inglés (el que reemplazó al maleducado anterior) y comunicarle, en reunión a puertas cerradas: que se protestaba el arbitraje de la corona británica en la disputa por el Canal de Beagle, por haber sido decidido por un gobernante de facto (Lanusse) y por no reconocer neutralidad a Inglaterra en un litigio con Chile. Y que si no comenzaban de inmediato las conversaciones ordenadas por las Naciones Unidas, se cortaban las relaciones con el estado imperialista inglés.
Esa reunión se fijó para el 24 de marzo de 1976 a las 10 de la mañana.

Un tipo con la campera anaranjada de Shocklenberger se pasea por la plaza de Río Grande. Hace más de una semana que los helicópteros sobrevuelan la ciudad a toda hora. El capitán del Normand Baltic, denunciado por PIRATERIA al haber cambiado su bandera en aguas jurisdiccionales argentinas aun no fue citado, y se abastece de caños en Comodoro Rivadavia.El Stena Drillmax, que partió de Río de Janeiro con bandera inglesa e ingresó al golfo de San Jorge con bandera “chipriota” ha vuelto a colocar su bandera inglesa y realiza logística con esos helicópteros que dentro de poco, serán tan familiares como los Tratados de Madrid, el arsénico, Botnia, el aeropuerto de Lewis, los gendarmes defendiendo la frontera interior de la patria en los bordes de los asentamientos de los pobres miserables y cagando a palos a los maestros de Santa Cruz.

Cuando la información del origen y significado de esta maniobra del imperio llega al pueblo argentino, cunde el odio, la vergüenza, el deseo de decir basta de una vez.
Así ha sido en Campana, Mar del Plata, en La Plata, en Comodoro y en Puerto Deseado.
Desde que los denunciamos allá en febrero de 2010, libramos una guerra de información contra el imperio y sus cipayos. Aquella vez, dijeron que el barco salió vacío. Y le metimos la primera denuncia en una justicia tan corrupta como la “Federal”. Eramos solo un puñado de malvineros, y se nos escaparon de noche.

Así nació la Resistencia. Cuando los compañeros descontaron contra los cajeros del HSBC la prensa decía que había problemas gremiales en ese banco y hasta metieron presos a un par de indigentes en Mar del Plata, acusados de haber incendiado el de Luro e Independencia. Todas las semanas rasqueteaban esmalte sintético celeste y blanco de los vidrios de la sucursal de Quilmes.

Convocamos por redes sociales un acto para el 27 de febrero y repetimos el 2 de Abril de 2010 frente a la embajada pirata. Presentamos la lancha “Doña Delicia” con la que pensamos realizar acciones de protesta no violentas en las islas y escuchamos la palabra del Almirante Busser y de Mario Cafiero y leímos cartas de la mamá de Pedro y del rehén de guerra Losito. Nos metieron 5 mil “piqueteros” que solo ese día, unieron el corazón con la convokatoria esclava de plan y circo.
Decían que venían con la “comisión de familiares de Malvinas”. Pero quien estaba al frente era un vetetrucho que, cuando recuperamos el remolcador de mar “Yehuin”, capturado por el enemigo el 15 de junio de 1982, que con otro nombre y otra bandera se encontraba en la Dársena Sur del puerto de Buenos Aires, este personaje le “entregó la toma” a un dirigente marítimo conocido como “el loco de la ametralladora”, aprovechando que el buque ya no tenía bandera panameña y la ausencia del fiscal que a la fecha no ha pedido ni siquiera una declaración testimonial. Los marineros del barco y los “albatros” nos salvaron de una masacre.
El personaje en cuestión es fácil de identificar: acompañó a Menem a convalidar los acuerdos de Madrid y Londres, a Duhalde a las fiestas en la embajada inglesa y ahora, junto a los descarriados de La Plata, asegura que a nuestros soldados, en Malvinas, no los mataron las balas inglesas sino la “dictadura militar”. Un verdadero mercenario de guerra, como el embajador Balza, como el capitán Sergio Dorrego.

Al comenzar 2011 ya sabíamos que no éramos una agrupación política, menos aún, electoral. Definimos nuestra misión como fue la de los ROA en Malvinas, una avanzada, compuesta por voluntarios civiles y veteranos de guerra, destinada a identificar al enemigo, definir su posición, advertir a los dirigentes sociales, gremiales, estudiantiles y políticos del pueblo argentino y concentrar el fuego.

Clarín publicó la foto del Normand Baltic, en la Base Naval de Mar del Plata, con la bandera pirata. Luego lo negó. En menos de una semana, con los veteranos de guerra a la cabeza, los movilizados, partidos políticos afines al Proyecto Sur de Mario Cafiero y compañeros de la CTA, y concejales de la UCR, les sacamos el repudio por unanimidad en el Concejo Deliberante. Se convocó a un acto público para el domingo 27, pero solo una hora después de la votación, enarbolaron la bandera que habían escondido y se hicieron a la mar. El diario “La Capital” tituló que abandonaron el puerto por falta de marea.. y pagamos esa patriada con la opereta de bajar el cuadro de Pedro Giachino, en clara alusión a cuando bajaron el cuadro de Videla. Trampa pueril que sin embargo logró que muchos malvineros se desviaran de esta lucha por defender nuestros puertos de la presencia de la bandera pirata y se pelearan “con los DDHH” a ver quien baja el cuadro o sube el banquito.

En La Plata, cuando nos reunimos con los concejales del FPV ya se sabía que los trabajadores de la destilería se habían negado a abastecerlos de combustible. Y a pesar de que tenían el “fax” de De Vido en la mano, los comapañeros del FPV se pusieron al frente de la pueblada. Ya se corría la convocatoria en cada turno del Astillero Río Santiago y en los claustros de la universidad. No llegamos a echarlos. Se fueron de nuevo, esa misma noche. Nos dedicaron editoriales desde Página 12 hasta La Nación y Clarín. Todos unidos tras una consigna: “denunciar a los nacionalistas extemporáneos comparables a aquellos que festejaron frente a la Casa Blanca la muerte de Bin Laden”.

En Comodoro, calco de la maniobra de Mar del Plata, no nos pararon con la “veda electoral”, ni con la policía de Das Neves, ni con el apriete de los estibadores. Y les sacamos el repudio del Concejo Deliberante de nuevo por unanimidad. Y tal vez porque ellos sepan de ese video en el que cada disparo de 7.62 trazante fue acompañado de un “viva la patria” y fueron 20 y pegaron todos en el Stena Drillmax, se mandaron la payasada de meter preso al jefe del RI25 por haber hecho un homenaje por la muerte del Almirante Robacio. Y no lograron que ninguno de la Resistencia se encandene a la reja, al estilo Cecilia Pando, para pedir por la libertad del coronel Paz. Son previsibles estos gringos jodeputas..!!

Nos avisaron que la ruta a Deseado estaba “escarchada”. La hicimos segura en un micro con treinta compañeros. De todos los partidos y tendencias. Con una sola bandera. Argentina. Corrieron la bola de que íbamos a quemar el puerto. Cuando bajamos frente a la entrada había varios cordones de camaradas de PNA esperándonos. Nos formamos. Dimos vivas al marinero López del buque Isla de los Estados. Al cabo Benítez, del guardacostas Río Iguazú. Nuestros muertos queridos de la prefectura en la defensa de las Islas Malvinas. Y seguimos la marcha a entregar el mandato a los militantes sociales, gremiales y populares de Deseado que nos esperaban en la plaza que recuerda la pueblada del vagón 502. Y el comisario recordaba cuando pasamos por esa ciudad en 2008, diciendo que en lancha se puede llegar a las Malvinas. Y los veteranos que nos conocían de haber violado la zona de exclusión en el 89, y entrado a Puerto Argentino con el pabellón a tope y sin documentos, y haber sido expulsados sin pisar tierra pero en el 92, ya habían sacado el repudio por Concejo Deliberante. Hoy en la entrada de la ría de Deseado, un cartel advierte: “Aquí no entran barcos piratas ingleses”.

En Río Gallegos compartimos dos noches en la carpa con los maestros en lucha. Y cuando tomamos el micro para la isla, un camarada de una de las fuerzas que combatieron en Malvinas, de civil, dormitaba en la terminal y nos saludó con un guiño. Nos habían acompañado todo el viaje. En cada parada. En Deseado, en Caleta Olivia. Tal vez para suplir el regreso de los compas de Comodoro y Caleta Córdova, que se habían tenido que volver a laburar. Y para que el calor de su apoyo, diluyera la “escarcha” de la ruta.

Aquí donde pensamos que el patriotismo de los isleños nos iba a garantizar un triunfo rápido y concluyente en esta campaña contra la presencia de la bandera pirata en la cuenca de Malvinas y en nuestros puertos y aeropuertos, chocamos contra una pared. Un bloqueo mediático. A pesar del apoyo de los docentes, de los estudiantes, de puñados de patriotas. Y cada día que pasa, se afirma la cabeza de playa del usurpador. El proyecto de REPUDIO, presentado por veteranos de guerra de Malvinas, está “dormido” en el Concejo Deliberante desde el 21 de marzo.

Sabemos que ya no se pueden ir a otro puerto.
Que no pueden esperar tres meses más al ancla. El costo de su operación ya se incrementó a razón de, por lo menos, 200 mil dólares durante este tiempo. Tenían previsto comenzar a finales de marzo y lo hicieron recién a fines de junio.
Que si les cortamos el uso del helipuerto se tienen que volver a la isla que los parió.
Por eso no podemos llegar con la denuncia de su operación tendiente a legitimar la piratería en nuestros mares al seno del pueblo.
Y sabemos que si no lo o logramos, ellos van a consolidar la usurpación.
Pero ya aprendimos en esta campaña, que si nos movemos en conjunto con los trabajadores organizados, los estudiantes, los movimientos sociales y los partidos políticos populares y nacionales, con los veteranos de guerra y los movilizados del 78 y el 82, reconstruimos el frente nacional imprescindible para resistir y triunfar contra la ocupación militar y el saqueo de nuestra patria.
Esta lucha será prolongada. Por eso debemos cuidar la fuerza.
El ejemplo del Sapito Silva y de Juan Domingo Horisberger, de los pilotos de nuestra Fuerza Aérea y de tantos que no fueron a las islas a rendirse nos guía. No debe derramarse más sangre de hermanos.

Por eso decimos, que como en 1982, es el pueblo de Río Grande, que pelea en la primera y la última línea de batalla contra el imperio británico. Y como en 1982 este pueblo no se rindió, tampoco se va a rendir ahora.

“Señor, saque a todas las ratas de la ciudad y mándelas para el frente, los ingleses no resistirán mucho más…” Mensaje del Comandante del Puesto de Comando de la defensa, Cap de Navío Robacio al Gral Menéndez, en Puerto Argentino.








ACA NO SE RINDE NADIE, MIERDA




MALVINAS VENCEREMOS




VIVA LA PATRIA

1 comentario:

gabriel alejandro maidana dijo...

Viva la Patria carajo, muerte al invasor ingles!